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Periodismo y propaganda
Entre arte y negocio. Una sección de Felipe Passolas.
Es muy complicado trabajar como fotógrafo en un conflicto. A los fotógrafos se nos asocia directamente con periodistas. La cámara es una bandera que enarbolamos muy difícil de ocultar y en la mayoría de ocasiones despierta odios o pasiones.
Hace años que quedaron atrás los conflictos donde sólo hay dos bandos: ambos se hacen ver como los buenos que luchan contra el mal de la humanidad, encarnado en su enemigo.
Los fotógrafos somos útiles o perseguidos, las guerras se libran en muchos campos y el mediático es uno de ellos. Los presupuestos de defensa ya incluyen las inversiones en medios de comunicación, periodistas y hasta ciudadanos de a pie de pista comentando en redes sociales. Las fotos, videos y opiniones de todos estos son piedras angulares de esa guerra mediática.
Si dudas del poder de la manipulación mediática de una fotografía, te recomiendo que visites una zona de combate: únete a un ejército y a otro y ellos se encargarán de que fotografíes lo que quieren que veas y como quieran que tu aduciencia lo vea. Lo problemático empieza cuando quieres salirte del tablero de juego que ellos marcan, entonces se volverá difícil y peligroso.
A ningún ejército, ni nadie que empuñe un arma, le es sencillo mostrarse natural con una cámara cerca. Las guerras se hacen para matar gente e inferir sufrimiento al ser humano. Los derechos humanos siempre brillan por su ausencia. Cuando uno entiende esto es lógico que los periodistas se conviertan en un objetivo más de la guerra. Somos buscados para ser secuestrados y torturados, o al menos como medida disuasoria. Y es que incido en que no hay nada más peligroso que un testigo, una foto que es fácilmente interpretable y que quedara impresa en la memoria para siempre, que se puede enviar a millones de destinatarios en cuestión de segundos.
Hace años que quedaron atrás los conflictos donde sólo hay dos bandos: ambos se hacen ver como los buenos que luchan contra el mal de la humanidad, encarnado en su enemigo.
Los fotógrafos somos útiles o perseguidos, las guerras se libran en muchos campos y el mediático es uno de ellos. Los presupuestos de defensa ya incluyen las inversiones en medios de comunicación, periodistas y hasta ciudadanos de a pie de pista comentando en redes sociales. Las fotos, videos y opiniones de todos estos son piedras angulares de esa guerra mediática.
Si dudas del poder de la manipulación mediática de una fotografía, te recomiendo que visites una zona de combate: únete a un ejército y a otro y ellos se encargarán de que fotografíes lo que quieren que veas y como quieran que tu aduciencia lo vea. Lo problemático empieza cuando quieres salirte del tablero de juego que ellos marcan, entonces se volverá difícil y peligroso.
A ningún ejército, ni nadie que empuñe un arma, le es sencillo mostrarse natural con una cámara cerca. Las guerras se hacen para matar gente e inferir sufrimiento al ser humano. Los derechos humanos siempre brillan por su ausencia. Cuando uno entiende esto es lógico que los periodistas se conviertan en un objetivo más de la guerra. Somos buscados para ser secuestrados y torturados, o al menos como medida disuasoria. Y es que incido en que no hay nada más peligroso que un testigo, una foto que es fácilmente interpretable y que quedara impresa en la memoria para siempre, que se puede enviar a millones de destinatarios en cuestión de segundos.
Un flujo de trabajo interminable
Entre arte y negocio. Una sección de Felipe Passolas.
En la mayoría de mis expediciones cuento con traer el trabajo a casa y editarlo. Y nunca será tarde porque yo marco el calendario. Si se trata de acontecimientos históricos no es lo mismo. Tu principal trabajo es buscar lo que ocurre. Cuando lo tienes, toca editar tu texto, fotos o vídeo, porque este mundo es para ayer. Y, aparte, procura que tu energía no llegue al límite porque tienes que estar alerta.
A ello sumamos que mi presupuesto es limitado y viajo solo. Siempre he dicho que cuando gane suficiente podré contratar un equipo que venga conmigo, otra cosa es convencerles de que cambien la casa por una zona de conflicto. Ya sabemos que si tienes una organización detrás tuya tienes más accesible los temas de alojamiento, transporte, comida...
Otras consideraciones que suelen pasarse por alto es el tema técnico. ¿Sabes qué portátil? ¿Cómo de rápida es tu adsl? Cuando he trabajado con satélite sólo era por SMS, así que en este caso no puedo asesoraros sobre este método de envío de imágenes.
O el cambio horario. Si vienes enviado por un periódico con sede en San Diego (California), no es lo mismo que los que tienen base en Europa.
Pero centrándonos en lo nuestro. A tu equipo y peso normal de viaje, tienes que añadirle los cargadores que llevas para tener movilidad. Nada vale más en una zona complicada que ir ligero de peso y tener movilidad, lo que no es muy compatible con editar raws, llevar portátil, buscar conexion wifi... ¡Es la pescadilla que se muerde la cola!
Así que uno cambia un poco la estrategia. Si no tienes satelite puedes buscar un campamento base que te de eso, depende de si vendes el material regular. Pero ya todo esto está condicionando tus tiempos. Como véis, tiene más de logística y de buen gestor que de loco aventurero.
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| Passolas en Maidan (Kyev) |

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