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Lecciones de fotografía
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Tengo que confesaros algo. No soy de las que devoran libros de fotografía para aprender. Posiblemente muchos os echaréis las manos a la cabeza y me diréis que estoy cometiendo un gravísimo error y que mi aprendizaje fotográfico se verá muy limitado; y tendréis razón. Pero más allá de leer el manual de mi cámara (lectura recomendable y hasta necesaria) y echarle un vistazo a algún que otro libro teórico sobre maneras de componer, luz, etc, mi aprendizaje fotográfico se ha basado, de forma general, en la observación del trabajo de otros fotógrafos, aficionados y profesionales, a través de internet, básicamente. Por suerte, hoy día tenemos la suerte de contar con esta gran herramienta que nos permite acceder de forma inmediata a la obra de multitud de artistas. Es decir, tenemos la facilidad de mirar, mirar y mirar de forma incansable imágenes de todos los tipos, colores y motivos. Siempre he creído que esta era la manera más eficaz de aprender.
Sin embargo, aunque ya he dicho que yo no soy muy de estudiar fotografía en los libros, hoy vengo a hablaros brevemente de uno (y no, no me llevo comisión por hacerlo). Un pequeño "curso de fotografía para jóvenes fotógrafos" como muy bien reza en su portada. "La visión fotográfica" de Eduardo Momeñe. Este libro me lo recomendó un amigo fotógrafo que de forma categórica me dijo: "Cruz, si quieres aprender fotografía, tienes que empezar por leerte este libro". Y eso hice. Un pequeño libro que podéis adquirir de forma económica (solo cuesta 14€) a través de la página del autor (http://www.afterphoto.com).
Contrariamente a lo que pensé en un principio, la visión fotográfica de Momeñe, no es un libro de fotografía al uso. Es un libro donde se habla de fotografía y fotografías, pero entre sus páginas no encontraréis ni una sola imagen. Momeñe te habla de forma directa y sencilla, te muestra el camino, te plantea preguntas y retos que muchas veces te harán dudar de tu capacidad, y sobre todo, te hará comprender cómo veían el mundo y trabajaban los grandes fotógrafos de la historia a los que cita de forma reiterativa a lo largo de las 150 páginas que componen esta pequeña obra maestra.
Porque este libro es, más que nada, una gran lección de fotografía. ¿Queréis aprender fotografía? ¿Queréis ser fotógrafos? Empezad por leer " La visión fotográfica" de Momeñe."
Sin embargo, aunque ya he dicho que yo no soy muy de estudiar fotografía en los libros, hoy vengo a hablaros brevemente de uno (y no, no me llevo comisión por hacerlo). Un pequeño "curso de fotografía para jóvenes fotógrafos" como muy bien reza en su portada. "La visión fotográfica" de Eduardo Momeñe. Este libro me lo recomendó un amigo fotógrafo que de forma categórica me dijo: "Cruz, si quieres aprender fotografía, tienes que empezar por leerte este libro". Y eso hice. Un pequeño libro que podéis adquirir de forma económica (solo cuesta 14€) a través de la página del autor (http://www.afterphoto.com).
Contrariamente a lo que pensé en un principio, la visión fotográfica de Momeñe, no es un libro de fotografía al uso. Es un libro donde se habla de fotografía y fotografías, pero entre sus páginas no encontraréis ni una sola imagen. Momeñe te habla de forma directa y sencilla, te muestra el camino, te plantea preguntas y retos que muchas veces te harán dudar de tu capacidad, y sobre todo, te hará comprender cómo veían el mundo y trabajaban los grandes fotógrafos de la historia a los que cita de forma reiterativa a lo largo de las 150 páginas que componen esta pequeña obra maestra.
Porque este libro es, más que nada, una gran lección de fotografía. ¿Queréis aprender fotografía? ¿Queréis ser fotógrafos? Empezad por leer " La visión fotográfica" de Momeñe."
Fotografías de Verano
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Ahora que estamos en el mes por excelencia de las vacaciones, seguro que mucho de vosotros estáis cerca del mar aprovechando unos días de relax. Entre baño y baño, es buen momento para coger la cámara y practicar y estos son unos días muy propicios para hacer buenas fotos y volver a casa además de con un buen bronceado, con un repertorio de imágenes fantásticas para el recuerdo. Los atardeceres en el mar nos otorgan una postal inigualable para inmortalizar.
Aprovechad la luz dorada y los contraluces que produce el sol cuando está en lo más bajo, mucho más atenuados que cuando luce en todo lo alto con una luz mucho más dura. Los reflejos en el agua, las sombras, los contrastes, incluso los temas a fotografiar son más variados. Siluetas a la orilla del mar, gaviotas volando a ras del agua, barcos, faros... ¿Y hay algo más bonito y bucólico que la luna llena con sus reflejos de plata sobre el mar? Es una buena oportunidad para practicar la fotografía nocturna.
Pero cuidado, sacar la cámara a la playa tiene sus riesgos. La arena, o el salitre del mar no son buenos amigos de nuestra cámara. ¿Fotografiar gente sin su permiso? Ya sabemos los problemas que acarrea, así que primero asegúrate de tener su consentimiento o procura no sacar caras reconocibles; por supuesto, olvídate de fotografíar a niños pequeños que suelen corretear desnudos ajenos a cualquier peligro.
Teniendo en cuenta estos pequeños detalles, deja volar la imaginación y disfruta de un largo paseo con tu cámara colgada al cuello, no hay fotografía que no puedas hacer.
La inspiración como fuente de trabajo fotográfico
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Cientos de veces me ha pasado que he dicho: "¡hoy no estoy inspirada!" y he dejado la cámara guardada un tiempo, y han llegado a pasar meses, hasta que he vuelto a sentir "la llamada de las musas". Incluso para escribir este artículo necesito que se encienda esa bombillita en mi cabeza para que las ideas salgan con fluidez. Si no tengo inspiración, voy a escribir igualmente el artículo porque sé escribir y tengo la técnica necesaria para ello, pero puede que tarde más en encontrar las palabras adecuadas para expresarme.
Es cierto que no podemos depender exclusivamente de la inspiración para escribir un artículo o hacer una fotografía, pues ¿qué sería de los grandes profesionales entonces? ¿Dejarían de hacer un trabajo solo porque no están inspirados? Sería absurdo. Un profesional o incluso un aficionado, tiene el conocimiento y la técnica suficiente para hacer fotografías sin eso que llamamos "inspiración". Alguien que sepa un mínimo de fotografía sabe componer, enfocar y disparar y tomar una imagen correcta sin necesidad de hacer uso del genio artístico. El talento es innato, pero también se puede cultivar y hay medios para ello, lo que nos facilita un poco las cosas cuando nos sentimos faltos de entusiasmo creativo.
Pero sin inspiración, una fotografía, una obra literaria o musical, una pintura, cualquier tipo de manifestación artística, está carente de alma. El trabajo del fotógrafo, del artista en general, es expresar lo que ve, lo que siente desde su propia óptica personal, dar a conocer al mundo su punto de vista, y eso no se puede hacer solo con la técnica porque sería una repetición innecesaria, carente de valor, de aquello que vemos a diario. Si queremos ser diferentes, hacer algo que no hayan hecho los demás, hace falta una buena dosis de inspiración, de talento, de genio artístico para plasmar de forma particular y subjetiva, aquello que nos remueve el interior y poder expresarlo al mundo. Y eso en fotografía, es fundamental.
De mensajes y fotografías bonitas
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
¿En qué nos fijamos cuando hacemos o miramos una fotografía? Lo primero que llama la atención es el impacto visual que produce. ¿Tiene mensaje? ¿Qué sensación me ha provocado?
Tengo la sensación de que la fotografía se centra demasiado en el mensaje que quiere transmitir. Es como si solo el mensaje ya fuera suficiente para que una fotografía sea realmente buena. ¿Pero qué pasa, por ejemplo, con la fotografía de paisaje, como un amanecer en las Montañas Rocosas de Canadá, o un atardecer en las playas de Tarifa, donde no predomina un mensaje específico? ¿Deja de ser una buena fotografía?
A veces, hay fotografías que no tienen por qué significar algo. Simplemente son fotos bonitas, por su colorido, su composición, imágenes que resultan agradables a la vista y que son tan válidas como cualquier otro tipo de fotografía. No porque sea una imagen que no cuente una historia de superación, o esperanza, de miedo, de dolor, de crítica social, hay que despreciarla o infravalorarla. Quizás haya alguien, para quien esa foto, sea la más bella que haya visto nunca.
El mensaje es algo primordial en una fotografía, porque es la esencia misma de la imagen, la que habla por ella. A la hora de hacer una fotografía debemos tener en cuenta la historia que queremos contar, pero a veces, nos obsesionamos demasiado con buscar el mensaje. En ocasiones es bueno, yo diría que incluso necesario, olvidarse por un momento del mensaje, y disfrutar haciendo simplemente, una fotografía bonita.
Tengo la sensación de que la fotografía se centra demasiado en el mensaje que quiere transmitir. Es como si solo el mensaje ya fuera suficiente para que una fotografía sea realmente buena. ¿Pero qué pasa, por ejemplo, con la fotografía de paisaje, como un amanecer en las Montañas Rocosas de Canadá, o un atardecer en las playas de Tarifa, donde no predomina un mensaje específico? ¿Deja de ser una buena fotografía?
A veces, hay fotografías que no tienen por qué significar algo. Simplemente son fotos bonitas, por su colorido, su composición, imágenes que resultan agradables a la vista y que son tan válidas como cualquier otro tipo de fotografía. No porque sea una imagen que no cuente una historia de superación, o esperanza, de miedo, de dolor, de crítica social, hay que despreciarla o infravalorarla. Quizás haya alguien, para quien esa foto, sea la más bella que haya visto nunca.
El mensaje es algo primordial en una fotografía, porque es la esencia misma de la imagen, la que habla por ella. A la hora de hacer una fotografía debemos tener en cuenta la historia que queremos contar, pero a veces, nos obsesionamos demasiado con buscar el mensaje. En ocasiones es bueno, yo diría que incluso necesario, olvidarse por un momento del mensaje, y disfrutar haciendo simplemente, una fotografía bonita.
B/N o Color
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Ver el mundo en blanco y negro no es fácil, porque nuestro ojo está acostumbrado al color. Pero cuando descubres las posibilidades artísticas y expresivas y la gama tan amplia de grises que ofrece la fotografía en blanco y negro, ya resulta muy difícil volver a la policromía.
Me encanta la fotografía en color, la luz, la diversidad tan inmensa de colores que ofrece la naturaleza, la viveza que transmite, pero la fotografía en blanco y negro, su expresividad, el universo de emociones al que me traslada... eso es otro mundo que estoy descubriendo ahora.
Sí sin mi Nikon
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Voy en el autobús. Casi ausente, inmersa en mis pensamientos, admiro el paisaje que a través del cristal va pasando ante mis ojos. Pero a pesar de la velocidad que lleva el vehículo, algo se activa en mi cerebro y cambia mi percepción. De pronto lo veo. ¡Click!
Salgo a la calle. Camino observando con atención a mi alrededor. Se pone a llover. La gente con la que me cruzo acelera el paso. En un instante se forma un pequeño caos de personas que van en mi misma dirección. Un hombre camina delante de mí bajo un enorme paraguas. De nuevo, mi cerebro se pone en funcionamiento. De pronto lo veo. ¡Click!
Voy por la calle buscando esas fotografías que están ante mí esperando ser inmortalizadas en un segundo. Pero esta vez, no llevo mi cámara colgada al cuello como acostumbro, y sin embargo, no he dejado de hacer fotos.
¿Acaso importa? No es mi Nikon la que hace las fotos, sino yo. No importa qué tipo de cámara lleve encima, ni si es mejor o peor; en mis manos, es solo un instrumento al servicio de mi mente y mis ojos. Y sí, con mi móvil, también puedo hacer grandes fotos.
"Lo importante no es la cámara, sino el ojo", Alfred Eisenstaedt
Miradas fotográficas
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Pasear con la cámara colgada al cuello es colarse de puntillas, sin permiso, en las vidas ajenas, robarles un instante en el que queda impreso un gesto, una mirada. Implicarlos en un momento fugaz. Detener un liviano pensamiento. Expresar un sentimiento.
Pasear con la cámara colgada al cuello me permite acercarme a esas historias de la calle, de nuestros pueblos y ciudades, de esas personas anónimas que pasan tan desapercibidas y que son los verdaderos protagonistas de nuestra historia, nuestra memoria. Y conformar con ellas un collage de emociones expresados en una imagen que permanecerá para siempre en nuestra retina.
Por eso me gusta pasear con la cámara colgada al cuello, porque me permite mirar el mundo desde otra perspectiva.
No buscar es encontrar
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
Hace tiempo que dejé de buscar. Sólo me limito a mirar, porque puede que mis ojos se tropiecen de pronto con algo inesperado. Y sentir que ha surgido. Como la emoción que te produce levantar la vista hacia el cielo y encontrarte con una estrella fugaz cruzando el firmamento. No la has buscado, simplemente, ha aparecido.
Hace tiempo que dejé de buscar. Ni siquiera me siento a esperar. Porque tengo la certeza de que la mejor fotografía surgirá en el momento propicio, cuando menos me lo espere, sin mayores pretensiones; mientras, me limito a estar y ya no siento la frustración de no encontrar lo que busco, lo que espero.
Ars Photographic
Pensamientos de fotografía. Una sección de Cruz Santos.
La fotografía, como cualquier tipo de arte, no se hace. La fotografía nace de la visión del artista, en este caso, del fotógrafo. Pero la fotografía no es sólo enfocar y disparar. Es algo más.
La fotografía es buscar y observar. Es pararse a pensar, dudar, equivocarse, borrar y empezar. Es tener paciencia.
Es experimentar, aprender a mirar a través de unos nuevos ojos. Es crecer y evolucionar. Es establecer conexiones.
Es color, es dibujar con luz una sensación, una mirada, una sonrisa, un momento irrepetible.
Es inmortalizar en un segundo, un instante que se hará eterno en el tiempo; es convertir algo insignificante en lo más grande.
Es descubrir el mundo, inventarlo, e interpretarlo; es canalizar y crear. Es inventar un refugio.
Es expresar una idea. Es sentir una emoción. Es dejar constancia en imágenes, de aquello que sucede para que no sea olvidado.
Pero sobre todo, y como bien dice la gran Annie Leibovitz, la fotografía es expresión, la comunicación que se establece entre el ojo del fotógrafo y el ojo de quien mira. Y expresar y comunicar lo que veo; es lo que pretendo cuando cojo mi cámara de fotos y disparo. Sin mayores pretensiones.
Una historia con las manos
Personal. Una sección de Cruz Santos.
Durante
toda mi vida he enfocado mi camino hacia un objetivo claro, que no sé
si por capricho del destino o por las circunstancias que me han rodeado,
al final ha terminado por no materializarse. Mis prioridades han
cambiado ahora y en mi talante está convertirme en una gran fotógrafa.
El camino ya lo inicié en el mismo momento en que sostuve entre mis
manos mi Nikon D60. Con el primer click, supe que podría llegar a hacer
grandes cosas con ella.
Pero
no sé si seré buena fotógrafa. No me corresponde a mí valorar eso. Es
más, creo que es un descarado atrevimiento por mi parte considerarme
como tal, pues solo soy una mera aficionada con poca constancia y mucho
que aprender aún, mala combinación para intentar llevar a cabo este
noble arte que tanto me apasiona pero al que dedico demasiado poco
tiempo.
Quizás
sea una gran osadía verme a mí misma desde la distancia como una gran
fotógrafa, cuando aún no he comenzado a fotografiar lo que realmente
importa. Si mis fotografías no son más que endebles ensayos de la gran
fotografía que aún estoy buscando.
No sé si algún día haré la fotografía de mi vida, menos aún si en mi destino está convertirme en una verdadera fotógrafa, aquella que sabe ver antes de mirar y que transmite algo más que una simple imagen bonita. Aquella que, más allá de la técnica, sabe pintar con luz y narrar con el alma una historia que permanecerá en la retina de quien la mira para siempre.
No sé si algún día haré la fotografía de mi vida, menos aún si en mi destino está convertirme en una verdadera fotógrafa, aquella que sabe ver antes de mirar y que transmite algo más que una simple imagen bonita. Aquella que, más allá de la técnica, sabe pintar con luz y narrar con el alma una historia que permanecerá en la retina de quien la mira para siempre.

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